Pediatras repudian gobierno de Trump por “fallar en cuidado de menores migrantes”

Tras la muerte de la infante de origen guatemalteco mientras se encontraba en custodia de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), muchas fueron las instituciones que criticaron la administración del gobierno de Donald Trump, al permitir que la niña muriera al no recibir el cuidado médico necesario.

En el día de hoy, la directora del Grupo de Interés Especial para la Salud de Inmigrantes, Julie Linton, otorgo fuertes declaraciones hacia las agencias federales de Inmigración, donde señalaba que las mismas “deben de contar con pediatras y doctores especializados para evaluar quien necesita atención médica inmediata”.

La noticia del fallecimiento de la menor de edad hizo que la Academia Americana de Pediatría (APP) levantaron su voz denunciando que existe un déficit en el cuidado médico necesario para los pequeños de otra nacionalidad, los cuales se encuentran recluidos en las infraestructuras de CBP.

Jakelin Amei Rosmery Caal Maqui, era el nombre de la pequeña migrante

Con tan solo siete años de edad, la infante dio su último respiro mientras se encontraba en custodia de CBP; por su parte Linton hablo sobre este caso en particular, expresando que la niña debía ser vista de manera inmediata con un pediatra, de esta manera su vida fuese sido salvada.

Recordemos que la pequeña Jakelin había cruzado la frontera desde México de manera ilegal en compañía de su padre, pero lamentablemente no había podido probado bocado ni agua desde varios días, lo que perjudicó considerablemente su salud.

Linton señaló que “un menor tan enfermo como la niña que falleció se hubiera identificado desde el principio como una paciente de urgencias. Estaba en una situación de emergencia, necesitaba atención inmediata y no la recibió”.

Existe un déficit en los cuidados médicos necesarios para los niños migrantes

La niña fue detenida junto a su padre y a otros 163 migrantes el pasado 6 de diciembre a horas de la noche en un lugar adyacente a Antelope Wells, en el estado de Nuevo México; para ese entonces la pequeña se encontraba deshidratada.

Luego del arresto todos los individuos fueron trasladados a las instalaciones del CBP, en donde pudieron alimentarse y tomar del vital líquido, para luego ser nuevamente trasladados en autobús a otra instalación ubicada en Lordsberg, Nuevo México, la cual queda a unos 150 km de distancia.

Luego de escuchar las declaraciones de un funcionario de CBP, Linton denunció: “Visité un centro en McAllen (Texas). Estaban como en jaulas en sitios muy fríos, acostados en el suelo con cobijas de aluminio, había un silencio incomodo en un sitio lleno de niños”.

A pesar, de no saber con exactitud cómo se encontraba la salud de la niña, Linton sabe cuáles son las deficiencias existentes en los centros de detención para menos de edad, por lo que reconoce que es muy notoria la “falta de cuidados médicos y la ausencia de evaluación por especialistas”.

“Los casos de estos niños son muy especiales, ya vienen con desnutrición desde sus países de origen, no tienen reservas para adaptarse a los cambios, están en un alto riesgo de enfermarse y presentar deshidratación”, añadió la especialista.

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