Si eres de las que siempre tienen todo bajo control, que resuelven los problemas de la familia, del trabajo y hasta de las amistades, seguramente te han dicho que eres muy capaz. Y es cierto: esa capacidad de sacar adelante todo es tu mayor fortaleza. Pero el artículo original, publicado en el blog Mom On Purpose, pone el dedo en una herida que muchas mamás conocen bien: el lado oscuro de ser tan funcional.
Esa competencia que te hace exitosa también viene acompañada de una fricción interna que no siempre se nota desde afuera. Se manifiesta en pensamientos que no paran de dar vueltas justo cuando intentas dormir, en la preocupación constante por tus hijos, en una tensión en el cuerpo que ya se volvió costumbre, y en una lista de pendientes que parece no tener fin.
Lo más importante del mensaje es que esto no es un defecto personal ni una señal de que algo está mal contigo. Es, más bien, el precio invisible de cargar con tanto sin pausas para procesarlo. Reconocer este patrón es el primer paso para dejar de normalizar el agotamiento como si fuera parte obligatoria de ser una mujer capaz.
Si te identificas con esta sensación de estar siempre al límite aunque por fuera todo parezca en orden, te invitamos a leer la nota completa en Mom On Purpose para conocer más sobre este tema.
Fuente: High-Functioning Overwhelm (Mom On Purpose).
Imagen: Gareth1953 All Right Now, BY 2.0 (vía Openverse).
